La gente suele decir que la distancia no puede afectar a nada, que todo seguirá igual. Pues no tienen ni puta idea de lo que hablan. Seguramente no sepan lo que es estar lejos de una persona a la que quieres, y si una persona no era suficiente, en mi caso son dos. Y duele, y tanto que si duele. Duele la impotencia de saber exactamente donde están esas personas y no poder hacer nada para poder ir a verlas. Nada más que la pantalla del ordenador.
“Fúmate la distancia” Calada a calada me voy dando cuenta de que esto es mucho más duro de lo que pensaba. Que diez meses son demasiados. Y que nada, pero NADA puede sustituir a unas mejores amigas.
Que sin ellas, no eres nada y con ellas todo. Que lo darías todo por volver a vivir una vez más todos esos momentos, sonrisas, días y noches a sus lados.
Ya nada es lo mismo, notas su ausencia en cada momento, te falta una parte de ti, en cada movimiento que haces.
Pero te anima pensar, que dentro de nueve meses, estarán de vuelta, contigo, y no se volverán a ir nunca más de tu lado.
Ellas me hacen ser yo cada día. Si río es por ellas. Si hago lo que hago, es por ellas. Si soy lo que soy, es por ELLAS.
AGH.

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